¿Cómo detectar algunos alimentos en mal estado?

Detectar un mal olor en los alimentos puede evitar que el comensal termine en el área de emergencias de algún hospital. Muchas veces, el apuro por disfrutar algún potaje, hace que olvidemos algunos detalles que pueden ser perjudiciales para nuestra salud.

Por ello, compartimos algunos consejos para que pueda examinar uno a uno el alimento que elige y saber si está o no en óptimas condiciones:

Carnes Rojas:

Debe comprarlas en establecimientos conocidos que tengan un buen recambio de mercadería. Deben estar expuestas en vitrinas acondicionadas con frío y sin lámparas especiales.

-Vaca: El color debe ser rojo intenso, de olor fresco y agradable. Si aprieta la carne con un dedo, debe formarse un pequeño hoyo que desaparecerá rápidamente al quitar la presión. Si es carne picada, pida que la trituren en el momento que la compra.

-Cerdo: La carne debe ser rosada clara, de consistencia compacta y con la grasa blanca. El hueso debe ser de color rojizo.

-Embutidos: En el caso de los fiambres, es preferible adquirirlos ”al corte”, pero si no lo quiere de esa manera, tiene que ser seco y nítido además de no deshacerse en trozos al cortarlo.

-Salchichas: Al trozarlas, su carne tiene que ser firme y sin puntos de grasa. Además, la piel no debe presentar arrugas.

Carnes Blancas:

-Pollo: La piel tiene que ser tersa, de color rosado y sin manchas.  Al presionar el esternón, su flexibilidad indicará si se trata de un ave joven. En el caso del pollo congelado, debe verificar si el envase tiene roturas o algún líquido turbio en su interior.

-Pescados: Un pescado fresco debe tener un olor suave y agradable además de un aspecto general brillante. Las escamas deben estar compactas y bien adheridas, los ojos brillosos y las branquias rojas de tonalidad uniforme y húmedas.

Huevos:

Un huevo es fresco y crudo cuando se hunde si es sumergido en agua salada. Si flota, no está fresco, porque al ser la cáscara porosa, permite la entrada de aire, la cual con los días se va acumulando y hace que el huevo flote. Cuando se abre el huevo crudo, la forma de la yema debe mantenerse sin romperse y estar centrada en el medio de la clara, que debe ser espesa.