¿Y por qué hay un día de la mujer?

¿Por qué existe un día de la mujer se preguntan algunos? muchas mujeres y hombres se cuestionan si las mujeres luchamos por la igualdad de trato, porque conmemorar un día que aparentemente nos ensalce sin motivo, ¿cuál es el mérito de ser mujer, es mejor que ser hombre acaso? incluso a algunos les parece que este día no tiene sentido o para algunas nos pone en una posición inferior.

En esta época muchas mujeres no hemos sentido  discriminación alguna por el hecho de serlo, al menos no, como las mujeres del pasado, imaginar que en antaño, las mujeres no podían votar, no tenían decisión sobre su futuro y su máxima realización era casarse y tener hijos sin poder decidir por un destino diferente, tener una carrera, o siquiera elegir cuántos hijos deseaban tener, nos suena remoto, como una vieja historia, algo que quedó atrás hace mucho tiempo.

Pero ¿es así en realidad? pues no lo es y ni siquiera en nuestro país, si bien el Estado nos
permite ejercer libertad y acceso al estudio, las costumbres persisten, sobre todo en zonas rurales. Aún, como pasa con muchas cosas en nuestro país y de latinoamérica, el acceso a la educación, la calidad de la misma, la información sobre sexualidad o métodos anticonceptivos, el acceso a oportunidades de desarrollo no es igual para todos, ni todas.

Ser mujer es fantástico, no somos iguales a los hombres y eso es parte de nuestro aporte al mundo, somos distintas, somos la mitad de la sociedad, y en mi opinión la verdadera reinvindicación de la mujer consiste en que la sociedad reconozca nuestras diferencias y que se adapte a nuestras necesidades, y , atención, que la mitad de la sociedad somos mujeres, así que de nosotras depende hacernos cargo, no tratar de convertirnos en hombres o asumir sus características para participar en la sociedad.

En algunos casos parece que muchas mujeres tenemos que “justificar” el poder trabajar o desarrollarnos profesionalmente, veo mucho ese intento de ser “la mujer maravilla” que es ser exitosa, ser linda, bien arreglada, tener una buena figura, y después de ocuparte de todo eso (que exige ir a la peluquería, sí, que el laciado japonés, brasileño y no se qué más, la manicure, y a todo lo que nos sometemos para estar “regias” según lo que nos dice la tele, la moda, nuestras amigas, ir de compras, en el caso de profesión reuniones, estrés, tiempo, gran esfuerzo), ser “ama de casa” lo que quiere decir además de trabajar fuera de la casa, también ocuparse de cocinar, mantener limpio todo,  “cuidar” al esposo, -leáse cuidar: servirle la comida, tratarlo como a una especie de hijo- está bien, somos capaces y podemos ocuparnos de muchas cosas a la vez, es una de nuestras virtudes, pero no les parece sumamente injusto, si ambos miembros de la pareja trabajan porque en nosotras persiste ese doble rol. Debería ser equitativo y que ambos al ser un equipo también repartirse las tareas del hogar.

Los hombres actualmente están dispuestos a colaborar, entonces, porque no dejar un poco de lado a esa mujer “hacelotodo” y permitir que la pareja nos ayude, al fin y al cabo el hogar es de los dos, y seguro que también esta actitud beneficiará la relación.

Lo de “regia” ya es otro tema, seguro muchas o muchos discreparán conmigo, pero nos bombardean con tantos mensajes de belleza artificial, de teñirnos el pelo un poco más claro “para suavizar las facciones”, y de estar traumadas si subimos unos kilos de más y de que “alguien” nos diga lo que es un cuerpo femenino lindo y que les hemos dado el poder para sentirnos mal y frustrarnos si no tenemos cuerpos de modelo, o una nariz pequeña o que se yo qué parte del cuerpo femenino se les ocurra más adelante a los medios de comunicación modelar o estereotipar, se acuerdan del corsé del siglo XVIII y la cinturita de avispa- que ahora viendo esas viejas fotos, compadezco a esas mujeres para las que hasta respirar era una tortura- parece que las cosas no han cambiado mucho, al fin y al cabo se sigue decidiendo cómo debemos lucir.

Muchas veces somos nosotras mismas que nos imponemos semejantes roles y es agotador, pero criticamos a otra mujer si no logra ser el ama de casa perfecta, o si lo es ¿por qué no se arregla? tu pareja te puede dejar por otra, y ¿entonces? en realidad elegimos nuestro destino o vivimos pensando en el qué dirán o complacer a todos menos a nosotras mismas.

Que si eres gorda, flaca, que sí no tienes curvas, te operas y es gracioso que algunos cirujanos plásticos o si ves televisión oigas a menudo, que si te sometes a una cirugía lo haces por autoestima, ¿perdón?, acaso la autoestima depende de inyectarse bótox u operarse la nariz, parece que en esta época hasta la autoestima se puede comprar…

Mi deseo para el día de la mujer es este: dejar de escuchar un poco a los demás,  que tu cuerpo tiene que ser de tal forma, que tienes que sacrificarte por los demás, si tienes tu pareja es un mujeriego que Dios perdona el pecado pero no el escándalo, (!!!) sí y muchas mujeres lo creen y aguantan, aunque parezca mentira.

Mujeres tengamos libertad en serio, libertad de elegir, desde las decisiones pequeñas, hasta importantes como estar con un hombre que nos respete, cuándo tener hijos, valorarnos, trabajar sin sentirnos culpables, defender nuestras convicciones, ser diferente, ser verdaderamente dueñas de nuestra imagen y de nuestro cuerpo.

Pero volvamos al principio celebrar el día de la mujer, ¿y por qué no?, ¿por qué no un día para recordar a las mujeres que lucharon para que tú y yo podamos votar, tener las mismas oportunidades, los mismos derechos ante la ley, por qué no celebrar su valentía, su fuerza, su inteligencia?, sí, esas capacidades tan femeninas, celebra mujer, porque esas cualidades también son tuyas.