¿Por qué Alex Rossi es tan querido en Universitario?

Hace poco se conoció el triste presente de Alex Rossi, jugador brasileño que militó entre 1995 y 1996 en Universitario de Deportes. Luego de dar por finalizada su carrera profesional de manera muy rápida, el ex delantero cayó en el mundo de las drogas que lo llevó incluso a estar al borde de la muerte.

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Pero el objetivo de este blog no es recordar esta lamentable realidad de Rossi sino los pasajes en su paso por Universitario que lo llevaron a ganarse el corazón de los hinchas merengues.

Alex Rossi debutó profesionalmente en 1990 en el Internacional de Porto Alegre. Luego de su paso por el equipo “Colorado” viajó a Paraguay para sumarse al Cerro Porteño y tras su paso por el “Ciclón de Barrio Obrero”, se marchó a Argentina donde destacó en los clubes Rosario Central y Banfield.

Sus buenas actuaciones en el fútbol argentino captaron la atención de Sergio Markarián y lo pidió para Universitario de Deportes. Rossi es recordado en tienda crema por dos hechos especiales:

El golazo a Sporting Cristal

Año 1995. Sporting Cristal, por entonces campeón peruano, se enfrentó a Universitario de Deportes en el Estadio Nacional. Demás está decir que esos años fueron de mayor esplendor para el equipo celeste, intratable por donde se le mire. Pero se encontró con Universitario, el equipo de Roberto Martínez, José Carranza, Paolo Maldonado, Alfonso Dulanto y también, equipo de Alex Rossi.

Rossi corrió unos 70 metros desde su área y dejó en el camino a Jorge Soto, por entonces un rápido volante cervecero. Pareciera que el brasileño corrió con todo el empuje de la barra crema a sus espaldas porque no paró hasta definir con sutileza sobre el fallecido Julio César Balerio. Calidad y garra en una sola jugada para hacer estallar a la Trinchera Norte en un solo júbilo.

Su amigo, el “Cuto”

En diciembre de ese 1995, Universitario tuvo que definir con Alianza Lima el segundo cupo peruano para la Copa Libertadores 1996. El partido iba 1-0 a favor de los cremas con gol de Roberto Martínez y a poco del finalizar el partido, el árbitro Alberto Tejada expulsó a un joven Luis Guadalupe. Un iracundo “Cuto” se resistía a salir del terreno de juego y Rossi, pícaro como todo brasileño, no tuvo más remedio que cargar a su compañero para evitar que el tiempo le juegue una mala pasada a los intereses merengues.

El partido terminó, la U se quedó con el subcampeonato, Martínez prolongó su idilio con la crema pero Rossi cerró una temporada formidable.

“He llegado a pasar cuatro días y noches sin dormir, sólo fumando crack y bebiendo agua. Llegué al fondo del pozo, desesperado, angustiado, no veía manera de salir. Entonces rogué: “Mamá, ayúdame, dentro de mí, me voy a morir””, es parte del duro testimonio de Alex Rossi, hoy con 45 años de edad.

Rossi tuvo que ser internado 21 días en el Instituto de Salud, Educación y Vida de Ivora, para desintoxicarse. Hoy ya puede decir que va ganando la pelea, el partido más difícil de su vida.

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