Entrevista con el extraterrestre: la increíble crónica de una guerra galáctica que habría atrapado a la humanidad

En julio de 1947, una nave se estrella en el desierto de Nuevo México. Entre los restos retorcidos y el desconcierto de los militares estadounidenses, aparece un único sobreviviente: un pequeño ser extraterrestre que no habla ningún idioma humano, pero que logra comunicarse telepáticamente con una enfermera del ejército llamada Matilda O’Donnell MacElroy.

Lo que sigue es una serie de conversaciones que, según el libro Entrevista con el extraterrestre, revelan una historia del universo tan vasta que hace parecer insignificantes las fronteras, las naciones e incluso la historia conocida de la humanidad.

La piloto de una civilización estelar

La extraterrestre, llamada Airl, explica que no es una científica ni una diplomática, sino una piloto y oficial de una organización interestelar conocida como «El Dominio». Esta civilización controla enormes regiones de la galaxia y opera bases en innumerables sistemas estelares.

Para Airl, viajar entre planetas separados por miles de años luz es tan rutinario como para nosotros tomar un avión entre dos ciudades.

Sin embargo, el accidente de Roswell la deja aislada en la Tierra, obligándola a responder las preguntas de sus captores humanos.

Los seres inmortales

Uno de los conceptos más sorprendentes de la entrevista es que los seres inteligentes no serían cuerpos físicos, sino entidades espirituales inmortales llamadas «IS-BE», una abreviatura de «Is-Be», es decir, «ser».

Según Airl, todos los seres conscientes del universo son IS-BE: criaturas eternas que existen desde hace millones o incluso billones de años. Los cuerpos biológicos serían simplemente vehículos temporales utilizados para interactuar con el mundo material.

La muerte, afirma, no sería el final de la existencia. Cuando un cuerpo deja de funcionar, el IS-BE simplemente continúa existiendo y puede ocupar otro cuerpo o continuar su viaje de otras maneras.

La Tierra, un planeta prisión

A medida que la conversación avanza, Airl revela lo que considera uno de los mayores secretos del universo.

La Tierra no sería una civilización libre ni una joven especie en desarrollo. Sería una especie de colonia penitenciaria cósmica donde, durante incontables milenios, han sido confinados millones de IS-BE considerados problemáticos, rebeldes o peligrosos por antiguas civilizaciones galácticas.

Según este relato, las almas que llegan a la Tierra son sometidas a un proceso de amnesia artificial que les impide recordar quiénes fueron antes de nacer. Cada vez que mueren, sus recuerdos son borrados nuevamente, atrapándolas en un ciclo interminable de reencarnaciones sin memoria.

Los seres humanos vivirían ignorando completamente esta realidad.

Una guerra que dura millones de años

La historia se vuelve aún más épica cuando Airl describe conflictos que abarcan galaxias enteras.

Mucho antes de la aparición de las civilizaciones humanas, diferentes imperios interestelares habrían librado guerras colosales por el control de sistemas estelares, recursos y poblaciones. Planetas enteros habrían sido conquistados, destruidos o utilizados como centros de experimentación.

En este escenario, la Tierra sería apenas un pequeño punto dentro de una lucha cósmica que se extiende por millones de años.

El Dominio, la organización a la que pertenece Airl, sería una de las potencias que sobrevivieron a esos enfrentamientos y que continúan expandiendo su influencia a través del universo.

Civilizaciones olvidadas y conocimientos perdidos

Durante las entrevistas, Airl sostiene que gran parte de la historia conocida por la humanidad está incompleta.

Afirma que numerosas civilizaciones avanzadas existieron en la Tierra mucho antes de los registros históricos actuales. Algunas habrían desaparecido por catástrofes globales; otras, por conflictos provocados por fuerzas externas.

Monumentos, mitos y leyendas antiguas serían apenas fragmentos distorsionados de acontecimientos mucho más antiguos y extraordinarios de lo que imaginan los historiadores.

El despertar de los prisioneros

Airl explica que el principal mecanismo de control sobre la humanidad no es la fuerza militar, sino el olvido.

Mientras los IS-BE permanezcan sin recordar su verdadera naturaleza inmortal, continuarán atrapados dentro del sistema terrestre. Pero si recuperaran sus recuerdos y comprendieran quiénes son realmente, podrían liberarse de las limitaciones que los mantienen confinados.

Esa idea atraviesa toda la obra como una advertencia y una promesa: la humanidad no sería una especie primitiva en un rincón aislado del cosmos, sino una población de seres inmortales que ha olvidado su origen.

Una aventura que va mucho más allá de Roswell

Aunque la historia comienza con un accidente ovni en el desierto, rápidamente se transforma en una epopeya espacial de enormes dimensiones. Imperios galácticos, guerras milenarias, entidades inmortales, planetas prisión y secretos ocultos tras la historia humana convierten a Entrevista con el extraterrestre en una lectura que mezcla misterio, aventura y filosofía.

Cada respuesta de Airl abre nuevas preguntas, llevando al lector desde una sala de interrogatorios en una base militar estadounidense hasta los confines de un universo poblado por civilizaciones ancestrales y conflictos que trascienden el tiempo.

Es una historia que arranca con una nave estrellada, pero termina planteando una visión completamente diferente sobre el origen, el destino y el verdadero lugar de la humanidad entre las estrellas.