Estudio reveló que serie infantil ”Bob Esponja” genera desatención en los niños

En 2011, un estudio de la Academia de Pediatría de Estados Unidos, recomendó limitar la exposición de la serie infantil ”Bob Esponja” al ser dañino para la salud de los pequeños menores de cuatro años al ”generar déficit de atención”.

“En una caricatura estamos hablando de un promedio de 22 minutos de acción, por lo que un niño más pequeño ante un programa completo puede recibir más daño. La exposición a los medios constituye un asunto de salud pública”, aseguró Dimitri Christakis, especialista en desarrollo infantil del Hospital del Niño de Seattle quien escribió un editorial que acompaña al estudio.

Sin embargo, David Bittler, portavoz del canal de televisión Nickelodeon, refutó los resultados y destacó que “Bob Esponja” está dirigido a niños de 6 a 11 años de edad y no a los niños de cuatro años con los que se realizó el estudio. Según la investigación coordinada por Angeline Lillard, de la Universidad de Virginia, algunos programas de televisión pueden causar mayores daños que otros y generar déficit de atención y problemas de aprendizaje en los niños.

El estudio:

Al menos 60 niños menores de cuatro años fueron seleccionados al azar, divididos en tres grupos y durante el mismo lapso, se les proyectó respectivamente ”Bob Esponja”, el cartón de la televisión pública “Caillou” y al tercer grupo se les dieron lápices para dibujar.

Luego se analizó su atención en pruebas de funciones mentales.

Los niños que las imágenes veloces “Bob Esponja” tuvieron peores resultados que los que dibujaron y conducta acelerada.

En cambio, éstos y los que vieron “Caillou”, una caricatura más lenta y realista, no presentaron diferencias.

Además a los niños se les ofreció comida después de la prueba y el primer grupo esperó dos minutos y medio en promedio para comer, mientras que los otros esperaron al menos cuatro minutos.

La investigación concluye que es responsabilidad de los padres evitar que sus hijos vean programas de televisión muy rápidos ya que propician el deterioro inmediato de la función ejecutiva de los niños.

“No recomendaría que vieran esos programas antes de asistir a la escuela o en cualquier etapa en que se espere que presten atención y aprendan”, finalizó.