Recordando a Gustavo Grondona

El apellido Grondona está íntimamente ligado con el fútbol argentino, pero hubo uno, que supo hacerse un nombre en el fútbol peruano en los últimos años de la década del 90.

Llegó en 1998 a Universitario de Deportes y no demoró en ganarse el corazón de la hinchada merengue. Me refiero a Gustavo Grondona, volante creativo, el cerebro de aquella etapa gloriosa de los merengues y uno de los mejores extranjeros que pasó por Odriozola en los últimos años.

Un jugador exquisito, con un trato de balón que sólo dan los que saben. Un volante que tenía en sus pies magia, precisión, toque y astucia, elementos que lo volvieron en un jugador díficil de controlar para los defensas rivales y que arrancaban aplausos del respetable, que quedaba maravillado por la capacidad creativa del ‘Pelado’.

Es tan querido por los cremas que hace pocos meses comentó: ”Si me fui a Cristal fue porque tuve algunos problemas con el presidente de la “U” de ese entonces (Javier Aspauza), pero realmente fue muy difícil jugar allí. Es que en verdad, tenía la camiseta de la “U” debajo. Eso no pudo cambiar nunca”.

Es más, también reconoció que Alianza Lima lo tentó para formar parte de su equipo del ‘Centenario’, pero que más pesó el amor por la camiseta crema que los intereses económicos: ”Alianza me ofreció mucha más plata, más de lo que me pagaban en la “U” y yo dije no voy. La “U” ya era y es mi tatuaje”.

Gustavo Grondona estuvo hace poco en Lima para la inauguración del estadio ‘Héctor Chumpitaz’ de Villa María del Triunfo, y ver al ‘Pelado’ nuevamente de corto y con la crema en el pecho, nos hizo recordar aquella etapa del ‘Tri’, en que se consolidó como una de las grandes figuras merengues.

Foto: Diario Libero