Años atrás, eran las mujeres quienes denunciaban constantes acosos sexuales por parte de sus compañeros de trabajo e incluso de sus superiores. Ahora los papeles se han invertido pues en Estados Unidos, hay un constante crecimiento en las demandas iniciadas por hombres, quienes son víctimas de acoso laboral. De los 12.700 casos en el 2009, más de 2.000 fueron denuncias de varones.
A John Pilkington le costaba admitir tal realidad. Durante dos años trabajando como camarero de un restaurant en Scottsdale, Arizona, su supervisor lo manoseaba y lo sometió a un sin fin de acosos sexuales.
“Fue muy incómodo. Tenía que hacer algo porque era una situación insostenible”, afirmó Pilkington.
Pilkington es uno de los principales testigos de la Fiscalía en una demanda contra el restaurant Fleming’s Prime Steakhouse & Wine Bar, en el que un considerable número de hombres ha admitido haber sido víctimas de acoso sexual.
De 1990 a 2009, el porcentaje de denuncias de acoso sexual hechas por hombres se duplicó y pasó del 8% al 16%, de acuerdo con la Comisión de Oportunidades Laborales Igualitarias (Equal Employment Opportunity Commission).
Las mujeres siguen con sus demandas, pero miembros de la Fiscalía han asegurado que notaron un aumento en los procesos iniciados por hombres. De los 12.700 casos registrados en 2009, más de 2.000 fueron denuncias de hombres.
Años atrás, este tipo de casos pudo haber pasado inadvertido, pero ahora la realidad es distinta y hoy, ese tipo de comportamientos en los establecimientos de EEUU es considerado como inaceptable.
En noviembre, por ejemplo, la cadena de restaurantes Cheesecake Factory aceptó pagarle 345.000 dólares a seis empleados que dijeron que fueron maltratados por el personal de la cocina en un restaurante de Phoenix.
[yframe url=’http://www.youtube.com/watch?v=GNmoSInpSlc&feature=player_embedded’]


¿Sabes que tendrían en común el dramaturgo británico William Shakespeare y la actriz mexicana María Félix?.
Dominique Rodríguez era una reina de belleza de apenas 17 años, que acusó a los organizadores del certamen que ganó, de despojarla injustamente del título de Miss San Antonio, y recuperó su cetro gracias a los tribunales en 2011.
Científicos de Estados Unidos han podido identificar la parte del cerebro en donde está ubicada la vergüenza. Detectaron que quienes tenían una neurodegeneración en esa zona era menos propensos a sentirla, lo que quiere decir que a mayor deterioro del tejido en esa parte del cerebro, menor es la vergüenza.

Un hecho sin precedentes se vivió en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, pues por primera vez en la historia de este evento, participó un atleta amputado en las pruebas de atletismo.