Un eterno partido de fulbito que entró al Guiness

Una pichanga siempre es un buen pretexto para reunirse con los amigos, de preferencia los fines de semana por la mañana. Una hora o una hora y media y hasta dos, pueden ser suficientes para hacer deporte y alucinar con marcar los mejores goles de la jornada.

Pero, un hecho curioso se vivió en Argentina, donde se jugó un partido de fulbito que duró 111 horas. Si, así como lo lees: 111 HORAS.

Este inusual partido se jugó en el Polideportivo Mariano Melo de Río Tercero, una ciudad ubicada a 100 kilómetros al sur de la provincia de Córdoba, durando cuatro días y cinco noches entre el miércoles 5 de setiembre a las 9 de la noche y el medio día del lunes.

Esta actividad tuvo tres objetivos: récord de más horas consecutivas de juego, la cantidad de los jugadores que participaron y la cantidad de goles anotados en ese lapso de tiempo.

Gracias al apoyo de ex futbolistas como Claudio ‘Piojo’ López y otros jugadores, se logró llegar al récord Guinnes.

En total, jugaron 3984 jugadores y se llegó a los 1532 goles anotados con triunfo que correspondió al equipo celeste sobre el blanco por 817 a 715.

El anterior récord le pertenecía a la ciudad de Guadalajara (México) con 101 horas consecutivas de juego en el año 2006.