¿Se puede vivir un año sin comprar nada? Esta alemana lo logró

Por espacio de un año, la alemana Greta Taubert renunció al consumismo. Optó por beber, comer y vestirse sin gastar un solo euro pues quería experimentar qué pasaría si la crisis agudiza y perjudica nuestro sistema económico que se basa en el cuanto más mejor.

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Uno se pregunta: ¿Cómo pudo sobrevivir sin gastar un solo centavo? y pasado ese año de abstinencia ¿qué compró?. “Unas medias” respondió mientras consume un capuchino en Leipzig, territorio que en su momento perteneció a la ex República Democrática Alemana (RDA).

“Y productos de higiene”, añade. Vivió fabricando en casa sus propios desodorantes, cremas para la cara y pasta de dientes 100% naturales. El Shampoo también corrió por cuenta de ella. “Pero empezaba a parecerme al hombre de Neandertal. Y las personas que me conocen decían: ‘¡Ahora sí que has llegado demasiado lejos’!”, cuenta riendo.

A lo largo de un año, Greta Taubert, periodista de profesión, hizo trueque con faldas u pantalones, cavó tierra para plantar repollos y papas en una huerta colectiva y para sus vacaciones en Barcelona aplicó el “autostop”.

Esa experiencia la cuenta Taubert en su libro “Apocalipsis ahora” donde narra su vida alejada por completo de la sociedad de consumo. Esta aventura la inició en la casa de su abuela, viendo un mantel de hule estampado con tartas de manzana, dulce de queso, galletas, canapés, café, azúcar…

“‘Y cuando dije quiero leche, mi abuela colocó en la mesa leche con sabor a chocolate, a plátano, a vainilla y a fresa”, recuerda Greta. “Nuestro sistema económico se basa en la perspectiva de un crecimiento infinito pero nuestro mundo ecológico es limitado”, escribió.

Para Taubert, la crisis económica que atraviesa Europa ha provocado una toma de conciencia de los límites del modelo económico actual. “Creo que la gente comprendió que no se ha solucionado nada con los planes de rescate y ni con el Mecanismo Europeo de Estabilidad”, enfatizó.

En Alemania y en otros países se multiplican las iniciativas basadas en una economía solidaria: con páginas web dedicadas a recoger alimentos, “tiendas” donde todo es gratuito o lugares para dejar los libros usados.