
La arracacha es una raíz oriunda de la región andina, crece desde Venezuela hasta el norte de Chile y en el noroeste de Argentina.
Este tubérculo que es consumido desde tiempos precolombinos, fue muy apreciado debido a su alto valor en proteínas, que son difíciles de obtener en ciertas zonas de la sierra, lo que lo hacía un alimento ideal ya que aumentaba la resistencia de los antiguos peruanos al clima y esfuerzo físico además de ser de fácil digestión.
La arracacha posee un alto contenido de calcio, fósforo, magnesio, hierro, ácido ascórbico y vitamina A, posee un almidón muy fino, por ello es recomendable su consumo en niños y ancianos.
Su apariencia es similar a una zanahoria engrosada, puede ser blanca, amarilla o morada y tiene un sabor ligeramente dulce y muy agradable.
De forma tradicional es usada para preparar sopas, purés, pasteles, guisos y frituras. Pero usándola como harina, pueden prepararse galletas y otros postres, el límite es nuestra imaginación.
La arracacha entera puede utilizarla para preparar chicha de arracacha o rallándola se puede preparar una deliciosa crema con verduras, otra saludable opción.
La arracacha es un alimento muy versátil y completo, su valor nutricional es más elevado que el de la papa, y puede reemplazarla en muchas preparaciones tradicionales, además es un alimento indicado si se padece de celiaquía.
Consuma este rico alimento en diferentes potajes, su salud se lo agradecerá.

Los cereales son alimentos con alto nivel alimenticio, de constante promoción en los últimos años como la quinua o kiwicha. Ellos proporcionan un nivel nutritivo que podría pelear contra enfermedades contagiosas como la tuberculosis.
Es una tradición en Semana Santa que en cada mesa familiar, se sirva el Sancochado, un popular cocido de carne y verduras que nace a partir de la sopa andina, col, tubérculos, y carne.
Tras el 24 y el 25 de diciembre y la correspondiente celebración de la Navidad, una gran pregunta invade a muchas familias: ¿Qué hacemos con lo que sobre de la cena navideña?