Juegos Didácticos Educativos

El juego es y será siempre una eficaz e infalible herramienta pedagógica, y empleada desde tiempos antiguos para la enseñanza de cualquier arte u oficio.

Cuando nos referimos al Juegos Didácticos – Educativos en sí,  es el manejo de estrategias lúdicas con el fin de optimizar el proceso de enseñanza aprendizaje. Pues el juego no solo propicia la adquisición de conocimientos y el desarrollo de habilidades; sino que fomentan la motivación y participación activa de las actividades planteadas.

Entre los principales objetivos que busca los Juegos Didácticos – Educativos están:

La participación activa, que contribuya al análisis y  asimilación de contenidos, brindar aprendizajes significativos,  preparación para enfrentar problemas futuros, fomento al trabajo colectivo, da dinamismo a las clases.

Por ello es importante para los docentes estar a la par de los nuevos avances tecnológicos y las herramientas que estos ofrecen para emplear en las diferentes asignaturas. Saber que método se va a emplear y con qué herramientas se cuenta.

Los Juegos Didácticos – Educativos pueden llegar a ser un método de enseñanza muy eficaz para niños, jóvenes y adultos; ya que se puede adaptar de acuerdo a las necesidades grupales, pues se pueden convertir el juego de cooperación, de competencias, olimpiadas, etc.

Los Juegos Didácticos – Educativos además estimulan la creatividad, facilitan la educación porque fomenta la exploración, crea en el niño es espíritu de competencia y lo hacer sentir parte importante del grupo.

Como vemos es infinitas las posibilidades que ofrecen los Juegos Didácticos – Educativos en nuestra labor pedagógica; pero sin exageraciones, innovando, adaptando y creando lo mejor para nuestros estudiantes.

¿Es bueno ponerle límites a los niños?

La ausencia de límites al interior de la familia podría traer severas consecuencias en la educación de los hijos. Por eso, es importante que los padres digan “NO” en ciertos momentos de la crianza de los niños.

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Lo que más prefiere el niño es pasarla bien todo el día y eso provoca que olviden que deben cumplir con ciertas obligaciones y es ahí donde entra a tallar el rol de los padres de familia.

Los padres deben aprender a tolerar a veces algún llanto o que el niño diga que no quiere hacer algo, pero cuando las cosas son óptimas para él, ellos deben mantenerse firmes pues eso es muy importante para la educación del niño.

Una de las principales preocupaciones de los padres es la de no ser demasiado estrictos en su educación para no provocar traumas en los niños y eso no es así, pues ellos solo se trauman si alguien les hace daño de verdad sea física o psicológicamente. Pero cuando los padres le imponen un castigo educativo, limitan su conducta o le prohíben algunas cosas por su bien.

Hay que tener en cuenta que los niños no quieren que los padres le compren o den todo. Lo que de verdad desean es que los padres estén pendientes de ellos y que cuando hay una cosa que no deben de hacer, que los padres no se la dejen hacer.

A veces los niños no tienen fuerza de voluntad y se dejan llevar por sus amigos por miedo a enfrentarse a ellos.

Como padres cuesta a veces decir que no, pero a veces es necesario darse cuenta que otorgándoles todo no se le hace ningún favor.

Cómo cambiar de pañal a un bebé

Cambiar pañales es todo un arte y sólo se aprende con la práctica.

Hacerlo una y otra vez te llevará a la perfección, pero no sin antes tener que pasar por algunos pañales colocados al revés, otros que pierden su contenido, y hasta alguna salpicadura accidental, si es que tienes un varoncito.

Prepárate

• Lávate y sécate las manos (puedes utilizar una toallita desechable).
• Elige un lugar calientito, limpio y seco para cambiar al bebé. Puedes usar un colchoncito especial para cambiar bebés, pero también te servirá una toalla, un pañal de tela limpio o cualquier otra superficie suave y cálida.
• Prepara todo el material necesario. Si usas pañales desechables, necesitarás un pañal limpio y una bolsa de plástico; si usas pañales de gasa o toalla, necesitarás un pañal limpio, imperdibles y un calzoncito impermeable; si usas pañales de tela ajustados, necesitarás un pañal limpio y un forro. Si tu bebé tiene tendencia a la irritación o dermatitis de pañal, también necesitarás una crema protectora o vaselina.

Paso a paso: Cómo cambiar un pañal desechable


1. Suelta los cierres adhesivos del pañal y dóblalos hacia atrás, pegándolos sobre sí mismos para que no se adhieran a la piel del bebé, pero aún no le quites el pañal sucio.

2. Si hay caquita, límpiala primero con el propio pañal, teniendo cuidado de tapar el pene (si es varoncito) con una toallita por motivos de higiene y para evitar la “salpicadura” que mencionamos anteriormente.

3. Con una mano, sujeta al bebé por los tobillos y súbele levemente las piernas levantándole un poco las nalguitas. Aunque este gesto parezca un poco raro, es una manera muy eficiente de hacerlo.

4. Dobla al medio el pañal sucio y déjalo bajo las nalguitas del bebé, con la parte sucia en el interior del pañal.

5. Usa una toallita desechable para bebés o una toallita de tela mojada para limpiar cuidadosamente el área genital del bebé. Las niñas se deben limpiar de adelante hacia atrás (en el sentido opuesto a su vagina). Esto disminuirá la posibilidad de que entren bacterias del recto a la vagina que podrían causar una infección.

6. Levanta las dos piernas del bebé y límpiale las nalguitas.

7. Cambia el pañal sucio por uno limpio. Abre el pañal y coloca la parte que tiene los cierres adhesivos bajo las nalguitas del bebé. Ahora dobla la parte de abajo sobre la barriguita del bebé, pasándolo entre sus piernas (sepárale las piernas lo más posible, pero sin hacerle daño).Ten cuidado de que el pañal no se abulte demasiado entre las piernas del bebé, lo cual podría provocar irritación e incomodidad. Para los recién nacidos, evita cubrir el cordón umbilical (hay pañales diseñados especialmente para los recién nacidos que tienen recortada la parte delantera). Para los varones, cerciórate de que el pene esté apuntando hacia abajo para reducir la posibilidad de que se salga la orina.

8. Cierra el pañal pegando las tiras adhesivas de los dos lados. Asegúrate de que quede bien ajustado, pero no tanto que le pellizque la piel. Consulta las instrucciones del fabricante del pañal para otros consejos específicos de esa marca.

9. Cierra el pañal sucio, envolviéndolo y pegándole las tiras alrededor de sí mismo. Colócalo en la bolsa de plástico y tíralo en el bote de los pañales sucios. Viste al bebé, lávate bien las manos, ¡y ya está!

¿Por qué algunos niños comen tierra? La “pica” infantil

La pica o alotriofagia es una anormalidad del apetito se refiere al consumo de sustancias no comestibles.

Por ejemplo, el consumo de tierra, pintura de las paredes, yeso, uñas, pelo, piedras, hielo, maderas, etc.

Aún no se sabe exactamente porque se produce el fuerte deseo del consumo de las sustancias por parte de quien presenta esta condición.

En el caso de los niños generalmente se presenta a la edad de 1 a 6 años, se cree que sucede por curiosidad ya que los niños comienzan a explorar su ambiente, también se asocia con la deficiencia de hierro o zinc en la alimentación o problemas psicológicos o emocionales.

En los niños la pica se manifiesta casi siempre como consumo de tierra (geofagia) o de pintura, para que sea considerado como pica, el niño debe haber pasado un mes con este hábito.

En ocasiones es difícil detectarlo porque el niño come tierra a escondidas y no pierde el apetito por los alimentos que se le ofrecen en casa, por eso es importante vigilar al niño, algunas señales de este problema es observar que las paredes tengan huellas de raspado o macetas con la tierra removida. También si el niño presenta dolores abdominales o diarreas frecuentemente.

Aunque no es un problema complejo ya que generalmente desaparece cuando el niño crece y son pocos casos los que duran hasta la adultez,  consumir tierra puede traer complicaciones como parásitos, infecciones, y en caso de que coman pintura tienen riesgo de sufrir una intoxicación por plomo.

Si el niño tiene este problema debe ser revisado por un pediatra, el valorará si se debe a una deficiencia de hierro por lo que solicitará una prueba de sangre, el tratamiento suele durar dos meses. Puede darse el caso que la pica sea síntoma de algún trastorno emocional o mental, si es así, requerirá tratamiento psicológico o psiquiátrico.

 

 

Cuando los niños no quieren hacer la tarea

Resulta un momento complicado cuando los niños no quieren hacer su tarea. Es preocupación para los padres porque se resisten a cumplir con sus deberes académicos.

Lo principal es que los padres deben entender el papel que cumplen durante la labor post escuela, Deben supervisar la labor que realizan los chicos, más aún si son pequeños. A partir de tercer grado, ya están capacitados para hacer las cosas por su cuenta y los padres, apenas deben revisar lo hecho y que todo esté bien.

Los padres no le deben hacer la tarea a sus hijos sino ¿cómo aprenden ellos? Esto crea problemas de autoestima en los pequeños, de dependencia e incapacidad para poder tomar sus propias decisiones.

Es importante saber identificar los puntos fuertes y débiles de los niños en las áreas de memora inmediata, memoria secuencial, memoria auditiva y memoria visual. Para ello, es importante que repita lo que escuche o vea, guardando una buena secuencia cuando narre lo aprendido,

Hay cosas que se deben memorizar y hay formas de hacerlo más entretenido:

  1.     Para comprender una lectura es mejor que su hijo explique con sus propias palabras lo leído, como si estuviera contando un cuento.
  2.     Permítale asociar fechas importantes con datos como su estatura, número de casa, pisos de un edificio cercano, edad de sus hermanos.

Las enciclopedias, diccionarios, videos y ahora las computadoras, son de gran ayuda en este proceso.

Para que un niño pueda hacer sus tareas con tranquilidad, es indispensable:

  • Menor ruido posible
  • Excelente iluminación
  • Buena ventilación
  • Implementos a mano
  • Limpieza y orden
  • Postura correcta
  • Ambiente tranquilo

Y se debe evitar:

  • Estudiar con la televisión encendida.
  • Trabajar en carrera para salir a jugar.
  • Comer mientras se estudia.
  • Hacer los deberes si se está muy cansado.

Inculcando valores en los niños

Ser padres no se limita a satisfacer las necesidades básicas de los hijos, ejercer el rol de padres es una de las tareas más importantes del ser humano, nos permite ser guías y ser responsables del desarrollo de una persona, un integrante de la sociedad, un ser humano que tenemos el privilegio y también la responsabilidad de formar para el futuro.

Los padres desean lo mejor para sus hijos, la preocupación más común es brindarle una buena educación para que pueda, pero tan valioso como eso, es inculcarle valores para que pueda desenvolverse en la sociedad y sobre todo para su propia satisfacción y crecimiento personal.

Los valores son normas de conducta que marcan el buen comportamiento, los valores se constituyen en la base de no perjudicar a otras personas para lograr una buena convivencia en la sociedad.

Cómo se interiorizan los valores en los niños

Aunque hay controversia si el ser humano nace con un sentido de la moral, es decir, la consciencia de lo que está bien y mal, el concenso al que llegan los especialistas es que los valores se forman durante el periodo de la niñez a la adolescencia, a través de la socialización. Es en esa etapa en que los niños forman su sentido del bien y el mal, a través de los padres que son los transmisores de valores, en el transcurso de la vida diaria y más adelante, el colegio y los compañeros, amigos, ejercerán mayor influencia, por ello, es importante ocuparse de conocer a los amigos de los pequeños y conocer los valores que inculca el  colegio, llevar una relación fluida con los profesores y mantener siempre abierto el diálogo con los niños.

El niño aprende por imitación, si un padre le da sermones al pequeño sobre valores y buen comportamiento pero se conduce de otra manera,  esto último es lo que el pequeño absorberá y aprenderá, la acción es el verdadero ejemplo, no las palabras.

Educar a los niños en valores es más que imponerles normas o reglas, hay que explicarles el porqué de ellas, no es exigir obediencia ciega, es darles a entender con palabras sencillas que con ellas se trata de evitar dañar a otra persona y ponerse en el lugar del otro.

De hecho, la empatía es básica para desarrollar el sentido de la moral, sin esta capacidad que significa tratar de entender al otro, ponerse en su lugar; no puede formarse el sentido del bien y el mal.

 Cómo inculcar valores en los niños

Ser consecuente entre lo que se dice y se hace.
Poner límites, ejercer autoridad, algunos padres quieren ser amigos de sus hijos y temen ser demasiado estrictos, la relación de padre es mucho más que amistad, también es orientación y encaminar al niño a que sea responsable de sus actos, el castigo a veces puede ser necesario, no se habla de castigo físico que es contraproducente y dañino para el niño pero si de hacerles saber que hay comportamientos inadecuados y que el respeto es básico.
El aprendizaje de valores es continuo no es sólo de un día o charlar una vez con el hijo, es una tarea permanente.
Alentar valores como el respeto, la sinceridad, la honradez, elogiarlo si muestra actitudes basadas en valores.
Alimentar su autoestima, para que sea asertivo y pueda ser capaz de tener su propia opinión, esto lo hará capaz de evitar ceder a presiones o involucrarse en acciones negativas cuando sea adolescente.
Enseñar a los niños a tolerar la frustración, a que sean responsables por sus actos, enseñarles que toda acción trae una consecuencia.
Fomentar el diálogo, mostrarse abierto a las  preguntas de los niños.
Los niños pueden admirar a cantantes, actores, éstos pueden ser en alguna medida referentes pero no están en el entorno del niño, tienen cierta influencia, por ello, se puede aprovechar para dialogar con ellos, conocer a sus ídolos o artistas y saber que admiran de ellos.
Conocer las amistades de los niños; a medida que crecen, el grupo es más influyente en sus valores y comportamiento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué es el Bullying?

El Buylling (conocido como el acoso escolar) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado.

Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar son los niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia.

Este tiempo de violencia escolar se caracteriza por una reiteración encaminada a conseguir la intimidación de la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercida por un agresor más fuerte.

El sujeto maltratado queda expuesto física y emocionalmente ante el sujeto maltratador, generándose como consecuencia una serie de secuelas psicológicas. Esto genera que la víctima viva aterrorizado con la idea de asistir al colegio y que se muestre nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana.

La dureza de la situación, puede acarrear pensamientos sobre el suicidio e incluso su materialización, consecuencias propias del hostigamiento hacia las personas sin límite de edad.

Objetivos del acoso escolar:

El objetivo de la  práctica del acoso escolar es intimidar, apocar, reducir, someter, aplanar, amedrentar y consumir emocional e intelectualmente, a la víctima, con vistas a obtener algún resultado favorable para quienes acosan o satisfacer una necesidad imperiosa de domina, someter, agredir y destruir a los demás que pueden presentar los acosadores como un patrón predominante de relación social con los demás.

Con mucha frecuencia el niño o niña que acosa a otro compañero suele estar rodeado muy rápidamente de una banda o grupo de acosadores que se suman de manera unánime y gregaria al comportamiento de hostigamiento contra la víctima.

Esto se debe a la falta de una autoridad exterior, como un profesor o un familiar, que imponga límites a ese tipo de conducta, proyectando el acosador principal una imagen de líder sobre el resto de sus iguales seguidores.

Hay ocho modalidades de acoso escolar:

  1. Bloqueo Social
  2. Hostigamiento
  3. Manipulación
  4. Coacciones
  5. Exclusión Social
  6. Intimidación
  7. Agresiones
  8. Amenazas

Prevención:

Se estima que la intervención simultánea sobre factores individuales, familiares y socioculturales, es la única vía posible de prevención del acoso escolar. La prevención se puede realizar en distintos niveles.

Una prevención primaria sería responsabilidad de los padres (apuesta por una educación democrática y no autoritaria), de la sociedad en conjunto y de los medios de comunicación (en forma de autorregulación respecto de determinados contenidos).

Una prevención secundaria sería las medidas concretas sobre la población de riesgo, esto es, los adolescentes (fundamentalmente, promover un cambio de mentalidad respecto a la necesidad de denuncia de los casos de acoso escolar aunque no sean víctimas de ellos), y sobre la población directamente vinculada a esta, el profesorado (en forma de formación en habilidades adecuadas para la prevención y resolución de conflictos escolares).

Por último, una prevención terciaria serían las medidas de ayuda a los protagonistas de los casos de acoso escolar.

Los niños y sus miedos

Si tu hijo sufre por algún miedo es muy importante que le transmita tranquilidad, seguridad, y le ayude a superar a sus miedos con mucho cariño y comprensión. De una forma general, los miedos suelen aparecer en niños de edad comprendida entre los 3 y los 6 años de edad. El niño todavía no entiende el mundo que lo rodea y tampoco es capaz de separar lo real de lo imaginario. En los primeros años de vida, el niño conoce la existencia de personajes a través de los cuentos, películas, etc., y a la vez pasa a inventar compañeros y personajes, e incluso situaciones imaginarias.

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Alimentación equilibrada durante el embarazo

Es una evidencia decir que, durante el embarazo, la mujer debe cuidar en extremo su dieta, ya que la vida del recién nacido depende de la buena alimentación de la madre. Sin embargo, se tiene la falsa creencia de que cuanto más se come, más sano nacerá el bebé. Las embarazadas tienen que comer en cantidad suficiente para sustentar a una pequeña vida, eso es cierto, pero sobre todo han de comer con variedad y calidad. Ambas son las máximas que deben regir en la dieta de una mujer encinta.

Normalmente una futura mamá engordará entre kilo y kilo y medio por cada mes de embarazo, lo que significa que aumentará entre 12 y 14 kilos de peso durante el periodo de gestación. Superar esas cifras representa un peso excesivo que supone un exceso de grasa para la madre y el niño.

Por supuesto, no ganar los kilos suficientes también es perjudicial para el bebé, sobre todo si el aumento de peso es inferior a los 4,5 kilos. Las dietas de adelgazamiento están totalmente prohibidas durante el embarazo ya que el feto recibe menos nutrientes de los que debería. Es nuestro médico el que irá vigilando el buen estado de salud de la madre y del niño, e indicará las correspondientes correcciones en la alimentación.

Una alimentación equilibrada

Las máximas de la dieta de una embarazada, como ya hemos dicho, deben ser calidad y variedad. Las comidas, por tanto, serán ricas en alimentos muy diversos, en los que estén presentes, de manera abundante, los alimentos frescos, fundamentalmente cereales, frutas, verduras, pescado, carnes, huevos y lácteos.

Además, de cada grupo de los mencionados, es necesario incluir todo tipo de productos para asegurarse de que se está recibiendo toda la cantidad de nutrientes que se necesitan en este periodo clave de la vida. Es importante insistir en que no se puede consumir de un tipo de alimento en exceso ni, cómo no, que falte cierto producto en la dieta.

Respecto a las necesidades calóricas de una embarazada, no son tantas como se ha creído tradicionalmente. Para el correcto desarrollo del feto es suficiente con incrementar 250 calorías más la dieta diaria. Es muy importante que gran parte de este aumento esté bien nutrido de proteínas (pescado, carne, huevos, legumbres y lácteos).

Proteínas, grasas y ácido fólico

Las proteínas de los productos de origen animal y de las legumbres son básicas para la dieta del ser humano y, por tanto, de la embarazada. Tampoco faltarán en su alimentación los vegetales (frutas y hortalizas) y los cereales, siempre ricos en fibra y sin azúcar.

Por otra parte, hay que evitar el consumo de grasas, que provienen fundamentalmente de la bollería, los aperitivos de patata, las bebidas gaseosas azucaradas y los dulces. La sal es necesaria para el embarazo y no debe suprimirse de la dieta, pero hay que usarla con moderación y siempre prefiriendo la sal yodada.

La vitamina fundamental para las mujeres en estado de gestación es el ácido fólico. Perteneciente al grupo B, podemos encontrarla en las verduras de hoja verde, los espárragos, las legumbres y el hígado. Para las embarazadas es imprescindible tomar al menos 0,4 mg. de esta vitamina cada día, principalmente en las primeras semanas.

Una buena provisión de ácido fólico ayuda a proteger al feto de contraer ciertos defectos congénitos de la espina dorsal y del cerebro. Si se diesen casos de carencias de esta sustancia, ya que mediante la alimentación exclusivamente puede ser difícil obtener toda la cantidad que se necesita, el especialista puede recomendar complejos vitamínicos adicionales.

Hábitos alimenticios y saludables

Como costumbre sana, una mujer encinta debe hacer tres comidas diarias, aunque si se dan molestias estomacales, se pueden ampliar a cinco o seis raciones, reduciendo, como es lógico, la cantidad de alimentos en cada una de ellas. Para superar el hambre entre comidas, el queso, el yogur, el zumo, las frutas y las verduras deberán ser los mejores tentempiés, desechando las fuentes de grasa, como pasteles, aperitivos de patata o bebidas azucaradas.

Una mujer en estado de gestación requiere tener su cuerpo bien hidratado y por eso ha de beber mucho líquido.Se recomienda que, como mínimo, la futura mamá beba unos ocho vasos de líquido diario. El agua se puede complementar con un vaso de zumo de frutas y un par de vasos de leche.

Por otra parte, una embarazada deberá ser cauta con la ingesta de cafeína. Ha de tener cuidado con el café, el té, las bebidas estimulantes y el chocolate. Todos estos productos tienen cafeína en distintas cantidades y dicha sustancia debe suministrarse con moderación.

Respecto a otros hábitos, no alimenticios en este caso, está totalmente prohibido fumar y beber alcohol.También es esencial no tomar medicamentos que no hayan sido recetados por el médico.

Una guía para una dieta variada

A continuación exponemos una lista de los requerimientos diarios que necesita una embarazada por tipo de alimento. No olvides que se trata de una guía orientativa y que, en realidad, es un médico el que mejor te puede asesorar respecto a cada caso concreto:

Fruta (2-4 raciones): recuerda que una ración equivale a media taza de fruta cortada, una fruta mediana (como una pera o una manzana) o a tres ciruelas.

Cereales (6-11 raciones): una ración equivale a una rebanada de pan, 150 gr de cereales o 100 gr de arroz o pasta.

Lácteos (3-4 raciones): una ración es un vaso de leche, dos yogures, 150 gr de queso fresco o un flan.

Proteínas (2-3 raciones): una ración es un filete de carne roja, de pollo, de pescado, o bien dos huevos.

Verduras (3-5 raciones): una taza de verduras crudas o media taza de verdura cocida.

Fuente: facilicimo.com

¿Cómo afrontar el cambio de colegio?

El cambio de colegio para un niño no es fácil. Sea que sus hijos estén pasando de la primaria a la secundaria o que se hayan mudado, empezar las clases en una escuela nueva es una situación difícil.

Para afrontar este cambio, es necesario seguir algunos consejos:

Tratar de estar en casa cuando regrese de la escuela

Prepararle el desayuno

Cenar juntos en familia

Llevarlos a la escuela las primeras semanas

Luego, es bueno que conozca a los maestros y al director de la escuela. Procure asistir a las reuniones de padres y participe. De esa manera podrá conocer a los padres de los compañeros de su hijo y lo beneficiará de dos maneras: Ayudará a entender cómo funciona la nueva escuela y dará confianza para que sus hijos vayan a las casas de sus nuevos amigos.

Inscriba a sus hijos en deportes y actividades extracurriculares para que se enganchen con la nueva escuela y hagan amigos

Organice salidas los fines de semana que los ayude a relajarse.

Lo importante es no ignorar las preocupaciones de sus hijos en el momento del cambio, sino conversar con ellos, conocer sus temores y encontrar la manera de apaciguarlos para que se adapten al nuevo ritmo lo más pronto posible