El cansancio escolar

Durante el día escolar, muchos alumnos se sienten cansados. A esto se le conoce como fatiga escolar y es causada por varios factores como el aburrimiento, hambre, falta de estímulos, sueño y agotamiento físico.

La fatiga condiciona el aprendizaje y por ello, es importante que no pase inadvertida por los padres ni por los maestros. Aún, cuando no siempre es sencillo determinar la causa del cansancio, éste termina manifestándose en el semblante del alumno.

La fatiga escolar tiene diversos fundamentos: conflictos familiares, angustia por las calificaciones, imagen negativa ante profesores o compañeros, incapacidad de lograr éxitos académicos o deportivos, sentirse excluido del grupo de amigos, ser objeto de burlas o altercados permanentes. Todo ello produce dolor de cabeza, malestar estomacal, irritabilidad, insomnio, ansiedad, depresión y pocas ganas de ir al colegio o cumplir correctamente con los deberes escolares. Lo más grave ocurre cuando ni la familia ni el colegio pueden ver la importante relación que existe entre las posibilidades de un buen aprendizaje y las dificultades emocionales de los alumnos.

Los padres y maestros deben observar a los alumnos para conocer su disposición hacia los estudios, y de ser negativa, se debe buscar la causa para ofrecer apoyo y orientación.

Muchas cuestiones escolares podrían resolverse si el estudiante tuviera el lapso de sueño necesario para descansar. Muchos profesores de matemáticas escogen las primeras horas de la mañana para que los alumnos se encuentren más despejados y su sorpresa ha sido que algunos se quedan profundamente dormidos.

El alumno debe saber organizar su tiempo para hacer sus tareas durante un horario regular que no interfiera con sus horas de sueño. Un buen descanso y una balanceada alimentación, son dos factores valiosos para que los alumnos se encuentren en óptimas condiciones de aprendizaje, así como también en un buen estado para manejar los problemas emocionales a los que debe enfrentar.

Un diálogo abierto:

Para ayudar a que tu hijo esté consciente de su fatiga, pídele que responda las siguientes preguntas:

  • ¿Cuándo llegas a clases te encuentras muy cansado; bastante cansado; ligeramente cansado; bastante descansado; muy descansado?
  • ¿A qué hora te acuestas normalmente?
  • ¿A qué hora te levantas cuando vas a la escuela?
  • ¿En qué ocupas normalmente tu tiempo las dos últimas horas antes de acostarte?
  • ¿En qué momento prefieres estudiar: por la noche o en la mañana muy temprano?
  • ¿Qué tomas normalmente de desayuno?
  • ¿Qué tomas entre el desayuno y la comida?
  • ¿Qué días o días de la semana te sientes más cansado?
  • ¿Qué actividades realizas los fines de semana?
  • ¿Cuál es la hora del colegio en la que te sientes más cansado?

Señala las causas de tu cansancio: falta de sueño; falta de interés en la clase; no comprendes la exposición del profesor; es demasiado trabajo; otras causas. ¿Qué podrías hacer para que el colegio te resulte menos pesado?

Comenta las respuestas con tu hijo y pídele que organice un horario en donde incluya las horas necesarias para realizar correctamente sus tareas escolares, así como una planeación para que disfrute con mayor tranquilidad de su tiempo libre.

Hablar de Diabetes con los hijos

La diabetes es un mal que provoca tristeza y también cierto grado de enojo o culpa en las personas que lo padecen. Los niños no son ajenos a sufrir de esta enfermedad, por lo que es importante que con sus padres, mantengan una comunicación fluida sobre este tema.

Esto post lo escribimos con ocasión del Día Internacional contra la Diabetes, que se celebra cada 14 de noviembre.

Cuando hable con su hijo por primera vez de Diabetes, es importante que lo haga de una forma adecuada para su edad sin olvidar decirle siempre la verdad.

Es posible que a los niños a los que se les diagnostica Diabetes, crean que la aparición de esta enfermedad se debe a que han hecho algo malo. Es importante que los padres hagan hincapié, más aún si se trata de niños pequeños, en que este mal no se genera por haber hecho algo indebido.

Debe asegurarse que su hijo debe entender que la Diabetes nunca va a desaparecer sin importar su deseo. Debe saber que es normal que sienta tristeza por sufrir este mal. Pero, es también necesario que hable con sus otros hijos sobre esta enfermedad, para evitar que ellos sientan celos a causa de la mayor atención que recibe el hijo diabético o podrían también estar preocupados ante la posibilidad de  que a ellos también se les diagnostique diabetes.

Charlar de Diabetes con niños de diferentes edades:

Niños pequeños: No comprenden las razones por las que reciben inyecciones ni porque se les pinchan los dedos de las manos y los pies. Para ayudarlos a entender, intente que los análisis de los niveles de azúcar y las inyecciones de insulina se transformen en parte de la rutina diaria del niño, como el cambio de pañales y la siesta,

Niños en edad pre escolar: Dependen aún de sus padres para manejar su Diabetes. Se les deben explicar las tareas relacionadas con la Diabetes de manera sencilla. Los padres pueden ayudarlos a sentir que tienen parte del control si les permiten elegir en qué lugar del cuerpo prefieren recibir su inyección de insulina.

Niños de escuela primaria y media: Deben comenzar a aprender a manejar el cuidado de su enfermedad, pero aún requieren de la participación de los padres. El padre no debe presionarlo mientras va aprendiendo a hacerse poco a poco responsable de los cuidados que implica la diabetes.

Adolescentes: Ellos pueden tomar decisiones desacertadas acerca del cuidado de la Diabetes por presión de su grupo o por el temor a ser diferente de sus amigos.  Es importante hablar con ellos acerca de las drogas, el alcohol, la sexualidad y otros temas, y de cómo estos factores pueden afectar su diabetes y su salud general.

La comunicación es fundamental en todo hogar. Cuanto más hablen los padres con sus hijos sobre la Diabetes, ellos se involucrarán más con el cuidado de esa enfermedad.

De regreso al Colegio

escuelaTras los largos 2 meses de diversión en verano, vacaciones de agosto o su semana tras exámenes (en colegios privados) llega el momento de volver al colegio.

Las travesuras, salidas para jugar con los amigos y en general, hacer lo que desee, los niños no se encuentran aún aptos para volver al ritmo del colegio. Es por ello que los padres aquí juegan un papel fundamental para reinsertar a sus hijos. Aquí te brindamos algunos consejos para que puedas guiarlos y ayudarlos a que no sea tan pesada la vuelta al colegio.

1. Ve acostumbrándolo a los horarios de colegio: es el punto principal, pues los niños se encuentran con largas noches de juego, y su despertar es por ende, muy tarde de lo habitual. Por ello, días antes del inicio de clases, recorta la hora de acostarse y la de despertarse. De esa manera tu hijo se irá acostumbrando a su nuevo horario, y le será menos difícil adecuarse.

2. Prepáralo hablándole de la escuela y cálmalo de ser necesario: es necesario ir comentándole al niño lo que se vendrá, nuevos cursos, nuevos profesores, actividades  y quizás nuevos compañeros. Con todos ellos, tu hijo tendrá que adaptarse. Si se angustia o tiene miedo por todo lo nuevo que verá, compréndelo y explícale sobre las ventajas, además de darle tu comentario de experiencia, y que siempre estarás a su lado para ayudarlo a que supere los problemas.

3. Ayúdalo a que sea autónomo: a que sepa distinguir su ropa, que tengan su nombre o que estén etiquetados con sus iniciales para que pueda reconocerlo. También el hecho que se vista y se desvista sólo. En general, dale confianza en todo lo que haga.

4. Para el primer día de clases: despiértalo más temprano de lo común, así evitaremos que nos gane el tiempo. Si no desea tomar desayuno, seguramente por los nervios del inicio del año escolar, déjalo y no le insistas, pero debes prepararle un consistente almuerzo.

5. Llévalo al colegio: si puedes acompañarlo y tu hijo desea que lo hagas, debes ir hasta su salón de clase. Si no puedes por el trabajo, no te preocupes, explícale bien todo y trata de salir temprano del trabajo, para que el niño te cuente como le fue en su primer día de clases.

¿Cómo hacer para que el niño no se aburra en el museo?

Hoy es el Día Internacional de los Museos y pese a que en nuestro país no hay mucha química entre los niños y los museos, los padres tienen la misión de saber combinar los juegos y la experiencia educativa.

Antes de ir al museo, es ideal preparar a los niños para que tengan una idea de lo que verán. Por ejemplo, si se va a apreciar una exposición acerca de la Cultura Inca, se les puede ir leyendo cuentos acerca del Tahuantinsuyo, ver ilustraciones, ubicarlos en el mapa, etc. Eso generará en los niños expectativas de lo que verán en el museo.

Se puede realizar un juego de las fichas. Para esta actividad, se pueden emplear fichas hechas de cartón; el niño debe conservar 25 de ellas en una bolsita. Por un comportamiento inadecuado, perderá una ficha y no podrá ganar nada de la tienda del muso. Esto sirve para ir evitando inconductas al interior del museo.

Si el niño no ha sido regañado por una persona de seguridad por pararse demasiado cerca de las obras, se les pueden entregar fichas extras para reforzar su buen comportamiento.

Otra actividad es usar libreta y colores y que hagan su propia versión de pinturas famosas, en caso vayan a visitar una exposición de arte.

Tras ver los retratos se les puede pedir que se dibujen a si mismos. Es importante destacar que no hay una manera perfecta de crear arte porque cada quien ve las cosas de una manera distinta.

Si están viendo esculturas, se puede jugar a la ”estatua congelada”: Se camina alrededor de la estatua y cuando se dice congelado, los niños se queda quietos en la misma posición que la escultura.

Estas actividades ayudarán a que los niños no vean como una actividad aburrida el salir de paseo al museo.

Juegos Didácticos Educativos

El juego es y será siempre una eficaz e infalible herramienta pedagógica, y empleada desde tiempos antiguos para la enseñanza de cualquier arte u oficio.

Cuando nos referimos al Juegos Didácticos – Educativos en sí,  es el manejo de estrategias lúdicas con el fin de optimizar el proceso de enseñanza aprendizaje. Pues el juego no solo propicia la adquisición de conocimientos y el desarrollo de habilidades; sino que fomentan la motivación y participación activa de las actividades planteadas.

Entre los principales objetivos que busca los Juegos Didácticos – Educativos están:

La participación activa, que contribuya al análisis y  asimilación de contenidos, brindar aprendizajes significativos,  preparación para enfrentar problemas futuros, fomento al trabajo colectivo, da dinamismo a las clases.

Por ello es importante para los docentes estar a la par de los nuevos avances tecnológicos y las herramientas que estos ofrecen para emplear en las diferentes asignaturas. Saber que método se va a emplear y con qué herramientas se cuenta.

Los Juegos Didácticos – Educativos pueden llegar a ser un método de enseñanza muy eficaz para niños, jóvenes y adultos; ya que se puede adaptar de acuerdo a las necesidades grupales, pues se pueden convertir el juego de cooperación, de competencias, olimpiadas, etc.

Los Juegos Didácticos – Educativos además estimulan la creatividad, facilitan la educación porque fomenta la exploración, crea en el niño es espíritu de competencia y lo hacer sentir parte importante del grupo.

Como vemos es infinitas las posibilidades que ofrecen los Juegos Didácticos – Educativos en nuestra labor pedagógica; pero sin exageraciones, innovando, adaptando y creando lo mejor para nuestros estudiantes.

El estrés infantil

El estrés infantil es el conjunto de reacciones a nivel biológico y psicológico, que se producen por algunas reacciones que el niño no puede controlar, alterando su equilibrio general.

Causas del stress:

La infancia es un periodo que se caracteriza por cambios, adaptaciones. Los niños deben hacer frente a esas nuevas situaciones para poder superar las transiciones de una etapa a otra; y son esos factores  que producen ansiedad y tensión, llevándolos a comportarse de una manera distinta a lo normal.

Algunos factores que inciden la reacción de estrés del niño son:

  • Efectos o estímulos que están estresando al niño.
  • Percepción que tiene el niño ante estos efectos o estímulos que le causan estrés, es decir, tal vez no se siente capaz de enfrentarlos o cree en la capacidad de controlar lo que siente ante algún factor estresante.
  • Comportamiento del niño ante situaciones estresantes.
  • Impacto que tiene sobre su desempeño escolar, relaciones sociales, familiares, salud física y emocional.

Eventos que estresan a los niños:

Dentro del ámbito familiar: Divorcio o separación de los padres, maltrato físico de los padres, abuso sexuales en el hogar, el nacimiento de un nuevo integrante en la familia.

Dentro del ámbito escolar: Examen de colegio, hablar en público, olvidar una tarea, se molestado por niños mayores, terminar los trabajos más tarde que los demás, ser ridiculizado en clase, cambiarse de salón o escuela.

Dentro del ambiente social: El ritmo acelerado de vida que se lleva, ir al dentista o al hospital, romper o perder cosas.

¿Cómo reacciona un niño ante el estrés?

Cada niño es diferente, por lo tanto su reacción es distinta; así también los síntomas que el niño presente como respuesta ante éste, varían de acuerdo al entorno familiar y escolar.

Factores emocionales y de conducta

  • Sensibilidad.
  • Están temerosos.
  • Tienen poca confianza en sí mismos.
  • Están preocupados innecesariamente.
  • Tristeza.
  • Ansiedad.
  • Indiferencia.

Síntomas Físicos

  • Lloran sin causa alguna.
  • Sudor en las palmas de las manos.
  • Dolores de cabeza y de estómago.
  • Se tuercen o arrancan los cabellos, se muerden las uñas.
  • Pueden llegar a orinarse.
  • Perturbación del sueño, tienen pesadillas.

Síntomas físicos en el niño ante estrés excesivo

  • Dolor de cabeza.
  • Molestia estomacal.
  • Problemas para dormir.
  • Pesadillas.
  • Mojar la cama, por primera vez o de manera recurrente.
  • Disminución del apetito.
  • Cambios en los hábitos alimentarios.

Síntomas emocionales en el niño con estrés excesivo

  • Ansiedad.
  • Se siente preocupado.
  • Irritabilidad.
  • Miedos que pueden ser nuevos o recurrentes.
  • No quiere estar solo, se aferra a sus padres.
  • Comportamiento agresivo.
  • Se muestra necio.

¿Cómo ayudar a un niño con estrés?

Los padres tienen una ventaja ante situaciones como esta pues ellos conocen mejor a sus hijos e incluso pueden saber en algunas ocasiones, cómo va a reaccionar ante un factor estresor.

Algunas sugerencias son;

  • Hacerle sentir al niño y demostrarle que esta seguro en casa.
  • Ser tolerantes y enseñarlos a que lo sean ante las personas y situaciones que les causen frustración.
  • Entre las causas que pueden estresar al niño, muchas se relacionan con la escuela por lo que es muy importante elegir el colegio más adecuado para la personalidad del niño.
  • Provocar que el niño sea más abierto y comunicativo, así podrán expresar más fácilmente y con mayor libertad sus sentimientos, preocupaciones y miedos.
  • Procurar estar siempre cerca de nuestros hijos y platicar con ellos tranquilamente.
  • Escucharlos sin criticar.
  • Ayudar a los niños a que su autoestima crezca a través de la demostración de amor incondicional y al involucrarlo y participar con el, en tareas que lo hagan sentir feliz, contento.
  • Estar al pendiente de que realicen sus labores pero también de que tengan momentos de descanso y relajación, de igual manera vigilar su alimentación para que sea saludable.

El niño también puede controlar su estrés:

  •  Hablar con sus padres de sus problemas y si no es posible, con alguien en quien pueda confiar.
  • Relajándose: Puede conseguirlo al escuchar música suave, dándose un baño con agua caliente, cerrando los ojos y respirando profunda y lentamente o incluso practicando yoga para niños.
  • Tomarse un tiempo para estar solo o dedicar unos minutos para a disfrutar de su actividad favorita: leer, pintar, tocar algún instrumento, bailar, etc.
  • Haciendo deporte.
  • Muy importante, fijándose metas realistas y llevar a cabo sus actividades lo mejor que pueda, recordando siempre que nadie es perfecto y que no es posible hacerlo todo bien.
  • Aprendiendo a quererse y a respetarse.

 

Mitos relacionados con la lactancia materna

La lactancia debe ser uno de los procesos más importantes de unión entre una madre y su hijo. Se trata de un acto donde no solo influyen los factores fisiológicos sino también, las mujeres tienen a hacer por instinto.

Cuando se da a luz nace una serie de dudas por resolver y algunos mitos que deben ser derribados, principalmente las madres, primas, tías o amigas que tienen hijos y que dan ciertos consejos sobre lo que debes y no debes hacer.

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Para que no pase esto, se elaboraron 15 mitos comunes relacionados a la lactancia materna. ¿Cuáles son ellos?

Mito n. 1: Amamantar de manera frecuente al niño reduce la producción de leche y produce el fracaso de la lactancia

La producción de leche guarda relación con la frecuencia de mamadas y la cantidad de veces que la glándula se vacía. Funciona en relación a la demanda, ósea, mientras más se pide producir, más leche se da.

Mito n. 2: La madre requiere amamantar de cuatro a seis veces cada 24 horas para mantener una buena cantidad de leche

Las investigaciones demuestran que la madre amamanta de manera precoz (dentro de la primera hora post parto) y frecuentemente (8 a 12 veces en las primeras semanas). Con esto, la producción de leche se ve aumentada, el peso del bebé se incremente para bien y hay una posibilidad mayor de que la lactancia sea más prolongada.

Mito n. 3: Los niños obtienen toda la leche que necesitan durante los primeros cinco a diez minutos de mamar.

Mientras que muchos niños alcanzan la mayor parte de su leche en los primeros cinco a diez minutos, esto no puede ser general para todos. Los recién nacidos aún están aprendiendo a mamar y no son muy eficientes en la succión.

Mito n. 4: No despiertes a un niño que duerme.

Pese a que la mayoría de niños hacen saber el momento en que necesitan comer, en el período de recién nacidos algunos son más flojos y no pueden despertar por sí solos de manera suficiente. La mamada poco frecuente puede ser provocada por falta de madurez del niño.

Mito n. 5: El metabolismo del niño está desorganizado al nacer.

Desde que nacen, los niños tienen patrones de alimentación, sueño y vigilia. No se trata de un comportamiento desorganizado, pero refleja las necesidades específicas de esta etapa de vida. Con el tiempo, los niños se van adaptando al ambiente que los rodea sin que sea necesario un entrenamiento.

Mito n. 6: Las madres lactantes deben usar ambos pechos en cada toma.

Es importante dejar que el niño termine el primer pecho primero incluso si eso significa que él no tome del segundo pecho durante esa mamada. En la medida que la glándula es drenada se accede gradualmente a esta última leche. Si pasas a la segunda mama antes de terminar con la primera, el niño puede llenarse con la primera leche baja en calorías de los dos pechos en vez de obtener el equilibrio normal de inicio y final, algo que produce una insatisfacción infantil.

Mito n. 7: Si el niño no aumenta de peso correctamente, es por que la leche de su madre puede ser de baja calidad. Eso no existe.

Las bajas de peso tienen mucha más relación con una menor producción de leche, por poco frecuencia de mamadas o con una mala técnica de acople del niño al pecho materno.

Mito n. 8: Si la madre tiene escasez de leche es por estrés, fatiga y bajo consumo alimenticio y líquidos.

Las causas más comunes de problemas en la cantidad de leche son las tomas poco frecuentes o el mal acople del niño al pecho. El estrés, la fatiga o la desnutrición son causas de la insuficiencia del suministro de leche, porque el cuerpo tiene muy desarrollados mecanismos de supervivencia para proteger al lactante durante época de escasez.

Mito n. 9: Una madre debe tomar leche para poder producir leche.

Una dieta compuesta por verduras, frutas, granos y proteínas es lo que mamá necesita para proporcionar los nutrientes ideales para la producción de leche. El calcio se puede obtener de una variedad de alimentos no lácteos como las verduras, Es ideal mantener una dieta balanceada y una correcta hidratación.

Mito n. 10: Algunos niños son alérgicos a la leche materna.

La leche humana es la sustancia más natural y fisiológica que el niño puede recibir. La mayor frecuencia de alergias a la leche se da por la proteína de la leche de vaca y no necesariamente por leche materna. Si el niño presenta signos de alergia o intolerancia, debe ser revisado por su médico especialista, quien debe realizar una evaluación e instrucciones para eliminar de la dieta materna aquella sustancia que puede provocar la alergia.

¿Por qué algunos niños comen tierra? La “pica” infantil

La pica o alotriofagia es una anormalidad del apetito se refiere al consumo de sustancias no comestibles.

Por ejemplo, el consumo de tierra, pintura de las paredes, yeso, uñas, pelo, piedras, hielo, maderas, etc.

Aún no se sabe exactamente porque se produce el fuerte deseo del consumo de las sustancias por parte de quien presenta esta condición.

En el caso de los niños generalmente se presenta a la edad de 1 a 6 años, se cree que sucede por curiosidad ya que los niños comienzan a explorar su ambiente, también se asocia con la deficiencia de hierro o zinc en la alimentación o problemas psicológicos o emocionales.

En los niños la pica se manifiesta casi siempre como consumo de tierra (geofagia) o de pintura, para que sea considerado como pica, el niño debe haber pasado un mes con este hábito.

En ocasiones es difícil detectarlo porque el niño come tierra a escondidas y no pierde el apetito por los alimentos que se le ofrecen en casa, por eso es importante vigilar al niño, algunas señales de este problema es observar que las paredes tengan huellas de raspado o macetas con la tierra removida. También si el niño presenta dolores abdominales o diarreas frecuentemente.

Aunque no es un problema complejo ya que generalmente desaparece cuando el niño crece y son pocos casos los que duran hasta la adultez,  consumir tierra puede traer complicaciones como parásitos, infecciones, y en caso de que coman pintura tienen riesgo de sufrir una intoxicación por plomo.

Si el niño tiene este problema debe ser revisado por un pediatra, el valorará si se debe a una deficiencia de hierro por lo que solicitará una prueba de sangre, el tratamiento suele durar dos meses. Puede darse el caso que la pica sea síntoma de algún trastorno emocional o mental, si es así, requerirá tratamiento psicológico o psiquiátrico.

 

 

¿Es bueno ponerle límites a los niños?

La ausencia de límites al interior de la familia podría traer severas consecuencias en la educación de los hijos. Por eso, es importante que los padres digan “NO” en ciertos momentos de la crianza de los niños.

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Lo que más prefiere el niño es pasarla bien todo el día y eso provoca que olviden que deben cumplir con ciertas obligaciones y es ahí donde entra a tallar el rol de los padres de familia.

Los padres deben aprender a tolerar a veces algún llanto o que el niño diga que no quiere hacer algo, pero cuando las cosas son óptimas para él, ellos deben mantenerse firmes pues eso es muy importante para la educación del niño.

Una de las principales preocupaciones de los padres es la de no ser demasiado estrictos en su educación para no provocar traumas en los niños y eso no es así, pues ellos solo se trauman si alguien les hace daño de verdad sea física o psicológicamente. Pero cuando los padres le imponen un castigo educativo, limitan su conducta o le prohíben algunas cosas por su bien.

Hay que tener en cuenta que los niños no quieren que los padres le compren o den todo. Lo que de verdad desean es que los padres estén pendientes de ellos y que cuando hay una cosa que no deben de hacer, que los padres no se la dejen hacer.

A veces los niños no tienen fuerza de voluntad y se dejan llevar por sus amigos por miedo a enfrentarse a ellos.

Como padres cuesta a veces decir que no, pero a veces es necesario darse cuenta que otorgándoles todo no se le hace ningún favor.

Cómo cambiar de pañal a un bebé

Cambiar pañales es todo un arte y sólo se aprende con la práctica.

Hacerlo una y otra vez te llevará a la perfección, pero no sin antes tener que pasar por algunos pañales colocados al revés, otros que pierden su contenido, y hasta alguna salpicadura accidental, si es que tienes un varoncito.

Prepárate

• Lávate y sécate las manos (puedes utilizar una toallita desechable).
• Elige un lugar calientito, limpio y seco para cambiar al bebé. Puedes usar un colchoncito especial para cambiar bebés, pero también te servirá una toalla, un pañal de tela limpio o cualquier otra superficie suave y cálida.
• Prepara todo el material necesario. Si usas pañales desechables, necesitarás un pañal limpio y una bolsa de plástico; si usas pañales de gasa o toalla, necesitarás un pañal limpio, imperdibles y un calzoncito impermeable; si usas pañales de tela ajustados, necesitarás un pañal limpio y un forro. Si tu bebé tiene tendencia a la irritación o dermatitis de pañal, también necesitarás una crema protectora o vaselina.

Paso a paso: Cómo cambiar un pañal desechable


1. Suelta los cierres adhesivos del pañal y dóblalos hacia atrás, pegándolos sobre sí mismos para que no se adhieran a la piel del bebé, pero aún no le quites el pañal sucio.

2. Si hay caquita, límpiala primero con el propio pañal, teniendo cuidado de tapar el pene (si es varoncito) con una toallita por motivos de higiene y para evitar la “salpicadura” que mencionamos anteriormente.

3. Con una mano, sujeta al bebé por los tobillos y súbele levemente las piernas levantándole un poco las nalguitas. Aunque este gesto parezca un poco raro, es una manera muy eficiente de hacerlo.

4. Dobla al medio el pañal sucio y déjalo bajo las nalguitas del bebé, con la parte sucia en el interior del pañal.

5. Usa una toallita desechable para bebés o una toallita de tela mojada para limpiar cuidadosamente el área genital del bebé. Las niñas se deben limpiar de adelante hacia atrás (en el sentido opuesto a su vagina). Esto disminuirá la posibilidad de que entren bacterias del recto a la vagina que podrían causar una infección.

6. Levanta las dos piernas del bebé y límpiale las nalguitas.

7. Cambia el pañal sucio por uno limpio. Abre el pañal y coloca la parte que tiene los cierres adhesivos bajo las nalguitas del bebé. Ahora dobla la parte de abajo sobre la barriguita del bebé, pasándolo entre sus piernas (sepárale las piernas lo más posible, pero sin hacerle daño).Ten cuidado de que el pañal no se abulte demasiado entre las piernas del bebé, lo cual podría provocar irritación e incomodidad. Para los recién nacidos, evita cubrir el cordón umbilical (hay pañales diseñados especialmente para los recién nacidos que tienen recortada la parte delantera). Para los varones, cerciórate de que el pene esté apuntando hacia abajo para reducir la posibilidad de que se salga la orina.

8. Cierra el pañal pegando las tiras adhesivas de los dos lados. Asegúrate de que quede bien ajustado, pero no tanto que le pellizque la piel. Consulta las instrucciones del fabricante del pañal para otros consejos específicos de esa marca.

9. Cierra el pañal sucio, envolviéndolo y pegándole las tiras alrededor de sí mismo. Colócalo en la bolsa de plástico y tíralo en el bote de los pañales sucios. Viste al bebé, lávate bien las manos, ¡y ya está!